Forma Jurídica

A la hora de crear nuestra empresa, debemos elegir la forma jurídica que adoptará, cuya decisión dependerá de diversos factores, como son el número de socios que la compondrán, la responsabilidad que asumen éstos frente a las deudas contraídas por la sociedad, el capital social necesario para la constitución y el nivel de complejidad que entraña la puesta en marcha y posterior gestión.

A continuación se muestra un cuadro resumen de las formas jurídicas más frecuentes, con las principales características:

FORMA JURÍDICA

SOCIOS

CAPITAL SOCIAL

RESPONSABILIDAD

EMPRESARIO INDIVIDUAL

1

Sin mínimo

Ilimitada

SOCIEDAD CIVIL

Mínimo 2

Sin mínimo

Ilimitada

COMUNIDAD DE BIENES

Mínimo 2

Sin mínimo

Ilimitada

SOCIEDAD LIMITADA (S.L.)

Mínimo 1

3.000 €

Limitada

SOCIEDAD LIMITADA NUEVA EMPRESA (S.L.N.E.)

Entre 1 y 5

Mín. 3.012 € 
Máx. 120.202 €

Limitada

SOCIEDAD ANÓNIMA (S.A.)

Mínimo 1

60.000 €

Limitada

SOCIEDAD LIMITADA LABORAL (S.L.L.)

Mínimo 3

3.000 €

Limitada

SOCIEDAD ANÓNIMA  LABORAL (S.A.L.)

Mínimo 3

60.000 €

Limitada

COOPERATIVA (S.COOP.)

Mínimo 3

1.803 €

Limitada

Como podemos observar, en los tres primeros casos no se exige un mínimo de capital a desembolsar para la constitución, aunque, como contrapartida, la responsabilidad de los socios es ilimitada, es decir, que responden con su patrimonio por las deudas contraídas por la empresa. Por ello, salvo en el caso de ser empresario individual (empresa propiedad de una única persona), la Sociedad Civil y la Comunidad de Bienes son recomendables cuando el grado de confianza entre los socios es muy elevado, por lo que, de no existir éste, debería optarse por la constitución de una sociedad con la responsabilidad de los socios limitada al capital aportado.

Dado que BuscoSocio.es está orientado principalmente a personas que desean participar activamente en proyectos como socios trabajadores, con independencia de si se trata del promotor del mismo, como de las personas que se adaptan a éste, nuestra recomendación es que, si las características lo permiten, la forma jurídica elegida se circunscriba a las englobadas dentro de lo que se conoce como economía social, es decir, Sociedades Laborales (ya sea Limitadas o Anónimas) y Sociedades Cooperativas, las cuales gozan de una serie de ventajas fiscales, aunque conllevan un mayor grado de complejidad en la constitución y diversas particularidades en la gestión.

En ese sentido, cabe destacar que éste tipo de sociedades se caracterizan porque la mayor parte del capital es propiedad de trabajadores de la empresa, sin que, además, ninguno de los socios pueda poseer más de la tercera parte del mismo.

Asimismo, está limitado el número de horas de trabajo que pueden realizar los trabajadores no socios, por lo que las hace idóneas para proyectos de autoempleo de mayor o menor envergadura, que requieran al menos de tres socios.

Por último, hay que destacar que, en el caso de las sociedades laborales y las cooperativas de trabajo asociado, es posible capitalizar la prestación por desempleo para financiar la aportación al capital exigida para la incorporación o constitución, mientras que si la forma jurídica elegida fuera la de empresario individual, sociedad civil o comunidad de bienes, únicamente podría optarse por financiar inversiones en activos fijos, es decir, compras efectivamente realizadas.

No obstante, cualquiera que sea la forma jurídica, también es posible solicitar el abono de las cuotas a la Seguridad Social con cargo a la prestación pendiente de percibir.